iGEM en Latinoamérica: Ollin IPN México-Zamorano

La competencia internacional de máquinas genéticamente modificadas (iGEM) está por comenzar y hasta el 15 de Abril había 14 equipos de Latinoamérica registrados. Entre los países que participan este años están: México (UNAM, UANL, Universidad de las Américas,  ITESM Campus Querétaro, Campus Monterrey y la UPIBI, así como el ITESM Campus Estado de México y Campus Guadalajara), Colombia (Universidad de los Andes), Chile (Universidad Mayor) y Brasil (Universidad Federal del Amazonas y la Universidad Federal de Minas Gerais).

A lo largo del verano, los equipos habrán de desarrollar un proyecto de Biología Sintética en el que utilizarán algunos BioBricks del Registro de Partes Biológicas y desarrollarán nuevos. Las diferentes categorías en las que competirán son: energía, ambiente, alimentos y nutrición, avance fundacional, salud y medicina, procesamiento de información, manufactura, aplicaciones nuevas, arte y diseño, laboratorios comunitarios, emprendedores, medición, microfluídica, política y práctica y, finalmente, software. Asimismo, habrá un nuevo esquema de premiación en el que dentro de cada categoría se entregarán reconocimientos adicionales en arte y diseño, medición, política y prácticas, así como en software, con la finalidad de reconocer de manera justa los proyectos destacados de los más de 230 equipos que participan a nivel mundial.

Ollin México-Zamorano

Los aztecas antiguos sabían que la base de la vida es el movimiento: el espacio y el tiempo estaban profundamente ligados en su manera de entender el paso de las eras. Los estudiantes del equipo iGEM del Instituto Politécnico Nacional de México y de la Universidad Zamorano en Honduras eligieron la palabra Náhuatl que precisamente significa movimiento: Ollin.

Para sus instructores, la competencia iGEM es una herramienta de enseñanza muy importante en la que han sido testigos y guías en el proceso en el que sus estudiantes aprenden sobre temas avanzados en ciencia, en planeación y gestión de proyectos, en relaciones públicas, networking y muchas otras competencias que son valiosas para su futuro como profesionistas.

Leonor Patricia Rodríguez Pascual, instructora del equipo, comenta: “[iGEM representa] la posibilidad de orientar y acompañar a mis alumnos hacia el descubrimiento de nuevos horizontes de la Biotecnología, de apoyarlos en la generación de nuevas formas de pensamiento y de que interaccionen con grupos de investigación juveniles internacionales”. A esto, el instructor César A. Jiménez añade: “me parece que esta competencia puede desarrollar el interés en el campo y orientar a los estudiantes hacia este, uno de los campos para la próxima gran revolución científica”.

Los estudiantes esperan no solamente incrementar sus habilidades, sino también tener la oportunidad de conocer y compartir ideas con sus pares a nivel internacional y claro, competir con ellos.

Omar Mayorga Pérez, estudiante del equipo, comenta: “yo nunca he participado en iGEM. Siendo esta mi primera vez, yo espero que la competencia sea el equivalente a encuentros que hacen los aficionados a la robótica. Que llegues y empieces a charlar con otros compañeros de otro lado del mundo sobre la Biología Sintética. Que en un ambiente informal se puedan discutir nuevos avances, nuevas ideas y en el futuro, a raíz de esos momentos de camaradería, surja la idea que cambie todos los esquemas. Espero de iGEM que sea un lugar para conocer, compartir y aprender”.

El estudiante Édgar Yonik Baños comenta: “mis expectativas en este iGEM son desarrollarme en un campo nuevo y del cual conozco poco; asimismo, emplear mis conocimientos y habilidades en un proyecto que represente a mi escuela, mi país y mis compañeros”. También acerca de sus expectativas, el estudiante Diego Garfias agrega: “espero poder plasmar todos los conocimientos hasta el momento adquiridos, no sólo académicos, sino de vida y experiencias […] espero poder tener la oportunidad de conocer los puntos de vista y las metas de otros equipos que representan a países e instituciones en una diferente posición a la nuestra.

Life in colors: la vida en colores

El monitoreo del crecimiento de los microorganismos es crucial para los procesos industriales en los que estos organismos están involucrados. Algunos productos biológicos solamente pueden ser producidos durante cierta fase del crecimiento, como los metabolitos secundarios, los cuales son producidos durante la fase estacionaria.

Actualmente es posible encontrar medidores de densidad óptica en línea para biorreactores con las que se determina la fase de crecimiento del lote. Sin embargo,  ¿qué tal si fuera posible determinar la fase de crecimiento en la que se encuentra el cultivo a simple vista?

El proyecto del equipo iGEM Ollin México-Zamorano consiste en acoplar la producción de pigmentos a las transiciones entre fases de crecimiento. Jesús Alfonso Pérez Aquiahuatl, estudiante del equipo, comenta:  “el proyecto en el que estamos trabajando consiste en al recombinación del DNA de Escherichia coli para lograr acoplar enzimas de una ruta metabólica específica que, durante la cinética de crecimiento, nos permitan reconocer la fase de crecimiento en la que se encuentra el cultivo dentro de un biorreactor por medio de compuestos que muestran un color específico. De esta manera se facilitará la identificación de la fase de crecimiento y se ahorrará tiempo en ensayos que llegan a ser largos”.

Luis Daniel Ferrer agrega: “trata de la expresión de genes reporteros sincronizada con cada una de las etapas del crecimiento clásico de una fermentación en lote, de ahí nuestro nombre al proyecto life in colors”.

Más allá de los retos técnicos que el equipo tendrá que sortear durante la competencia, como en generar y probar sus construcciones genéticas y encontrar una manera para compensar la saturación y presencia de la señal fuera de la fase de crecimiento de interés, el objetivo del proyecto tomado aparte resulta interesante: la determinación de la fase de crecimiento de un cultivo a simple vista será de utilidad en aquellos ensayos en los que tengan que correrse varias muestras a la vez o incluso como herramienta para el estudio básico de las fases del crecimiento y sus relaciones con los procesos celulares.

La vida en el equipo

Como en todo proyecto, la fase de planeación y de organización es un proceso en el que los integrantes deben estar dispuestos a explorar y debatir diferentes ideas para beneficio del equipo. Pero los retos no solamente vienen de dentro de la organización del equipo; la estudiante Samantha Canedo Figueroa comenta al respecto: “los principales retos que he percibido dentro del equipo son la desorganización, la falta de confianza, la falta de tiempo por otras ocupaciones y la recaudación de fondos”.

No obstante, en esto no están solos. Los más de 230 equipos de la competencia han sido testigos de un aumento de los costos de inscripción a la competencia. El equipo iGEM Ollin México-Zamorano ha organizado algunas ventas de comida para recaudar fondos en los que han tenido la oportunidad de darse a conocer a la comunidad.

Al respecto de las soluciones que han encontrado a los retos que se han presentado, Jesús Alfonso Pérez Aquiahuatl comenta: “el habla, el respeto, la confianza y el saber escuchar son herramientas que nos han permitido crecer como equipo y y amigos. La organización y la contribución de todos han sido factores muy transcendentales que han permitido que las actividades planeadas y elaboradas hasta la fecha hayan sido un éxito”. A lo que Daniel Dávila, estudiante también, agrega: “algunas soluciones que hemos encontrado para los retos es la prueba y error con las distintas empresas e instituciones a las que se les solicitaba el apoyo, cada encuentro con cada empresa nos hacía darnos cuenta de nuestros errores y aprender a solucionarlos”. Los integrantes del equipo han pasado por muchos retos y el más grande ya está en puertas: durante el verano, habrán de llevar a cabo su proyecto.

Finalmente, sus instructores dan también un mensaje a todos aquellos maestros que están pensando en organizar un equipo iGEM dentro de su universidad. El instructor Jonás Martínez Limón comenta: “la experiencia es muy gratificante y nos permite también a nosotros acercarnos al as nuevas tecnologías del área”, mientras que el instructor César A. Jiménez dice: “no se desanimen, es difícil empezar, pero siempre hay formas y vías para lograrlo si se sabe buscar y se posee paciencia y perseverancia”.

Un pensamiento en “iGEM en Latinoamérica: Ollin IPN México-Zamorano”

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