Perfil emprendedor: Agro&Biotecnia

El desarrollo de FungiFree® es un ejemplo interesante de cómo las instituciones académicas y gubernamentales, junto con emprendedores y profesionales de diversas áreas, pueden hacer sinergia para llevar a una idea desde la mesa del laboratorio hasta el mercado. Esta fórmula puede y debe repetirse en otros laboratorios de las instituciones mexicanas para fortalecer a la economía nacional.

Este 2014 fueron anunciados los ganadores de los premios Innovadores de América en los que fueron reconocidos innovadores latinoamericanos por sus contribuciones en las áreas “del desarrollo social, empresarial, cultural y científico”.

Entre estos innovadores está el Dr. Enrique Galindo Fentanes, investigador de la UNAM y cofundador de la compañía Agro&Biotecnia, quien es reconocido ahora no solamente por su labor académica, sino también por su labor de empresario: él es el ganador de la categoría Empresa e Industria por el desarrollo de FungiFree®, un agente de control biológico para la antracnosis y otras enfermedades en diversos cultivos.

Del laboratorio a los campos de Sinaloa

La antracnosis es una enfermedad causada por el hongo Colletotrichum gloeosporioides. Este hongo prolifera en ambientes húmedos y cálidos, y afecta a frutos como el mango, el plátano, la papaya, el aguacate y los cítricos; se caracteriza por producir manchas oscuras que deterioran la calidad del producto y aceleran su descomposición. El hongo puede encontrar las condiciones ambientales adecuadas para crecer durante las temporadas muy húmedas en el campo o durante los procesos de post-cosecha, especialmente durante la transportación por vía marítima.

El Rodeo Fruit, una compañía basada en el estado de Sinaloa y que exporta a los Estados Unidos de América, Europa y Japón, ha tenido la experiencia de tener cargamentos rechazados en los puertos a los que exportan debido a la presencia de antracnosis luego de malas temporadas.

Los productos de inferior calidad difícilmente entran al mercado internacional y representan pérdidas considerables para los productores (hasta 50% de la producción de los huertos), además de que afectan la confianza de los clientes internacionales existentes. Ante esta situación, los productores tienen la opción de recurrir a pesticidas como algunas sales de cobre, Benomyl y otros fungicidas; sin embargo, debido al impacto ambiental y a la salud pública, así como al desarrollo de plagas resistentes, ocasionados por el uso extensivo de agroquímicos, varios países han establecido límites máximos de residualidad (maximum limits of residuality) de los agroquímicos presentes en los productos que son importados. El Dr. Galindo Fentanes y sus colaboradores (entre los que se encuentra representada la compañía El Rodeo Fruit) comentan al respecto de los límites máximos de residualidad en una publicación del Electronic Journal of Biotechnology, “si esos límites son sobrepasados, los cargamentos pueden ser rechazados e incinerados”.

Una alternativa para disminuir el uso de agentes químicos en agricultura son los agentes de control biológico (ACBs). A finales de los noventas, el Dr. Enrique Galindo Fentanes y el Dr. Leobardo Serrano Carreón junto con un grupo de investigadores de la UNAM y, a partir del 2000, del CIAD (Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, A.C.) trabajaban en el desarrollo de un nuevo ACB para combatir la antracnosis del mango.

En breve, los investigadores aislaron diferentes bacterias y levaduras que habitan normalmente en las hojas del mango; obtuvieron alrededor de 200 aislados diferentes. Luego, pusieron a competir a cada uno de estos aislados contra el hongo causante de la antracnosis del mango: aquellos aislados que inhibieron el crecimiento del hongo en mayor grado fueron seleccionados como candidatos para ser agentes de control biológico. Entre estos aislados se encontraba un bacilo que, luego de caracterizarlo, resultó ser Bacillus subtilis 83. Pero el trabajo apenas comenzaba y, con el apoyo económico del CONACyT, SAGARPA y de la UNAM, siguieron algunos años de pruebas escalamiento y de campo y de modificaciones a la formulación, la cual pasó de ser líquida a ser sólida.

Fue en Diciembre del 2005 cuando la revista mensual Claridades Agropecuarias publicó un artículo escrito por el Dr. Galindo y sus colaboradores; esta revista está dirigida a profesionales de los agronegocios y esto les permitió a los investigadores hacer contacto con la compañía El Rodeo Fruit e iniciar pruebas a una escala todavía mayor en Sinaloa, los cuales tuvieron resultados muy prometedores entre los productores, quienes vieron cómo sus mangos crecían “chapeados” cuando utilizaban el desarrollo del grupo de los doctores Galindo Fentanes y Serrano Carreón.

Del laboratorio a los negocios: la compañía Agro&Biotecnia

 “[nos enfrentamos a] una disyuntiva, porque sabíamos que teníamos un buen producto pero al no tener éxito para colocarlo, las opciones eran seguir tratando de transferir la tecnología a una empresa que apareciera en el futuro, archivar el conocimiento en un cajón o formar una empresa, entonces decidimos irnos por esta última vía”.

-Dr. Enrique Galindo Fentanes

Sin embargo, para que el producto desarrollado por los investigadores entrara a competir en el mercado se necesitaba pericia en un área que, aunque no es totalmente extraña, sí es diferente a lo que un científico hace en su labor cotidiana: los negocios.

El primer reto fueron las cuestiones de propiedad intelectual (IP) y el licenciamiento de la tecnología, o en pocas palabras, ¿quién se dedicaría a aplicar la tecnología y bajo qué términos se manejarían las ganancias?

Los investigadores decidieron asesorarse con la oficina de transferencia de tecnología del Instituto de Biotecnología del  UNAM y, luego de aplicar para una patente bajo el PCT en 2006, comenzaron a promocionar el licenciamiento de la tecnología entre las empresas nacionales sin mucho éxito. La opción que quedaba para los investigadores -si querían llevar al mercado su producto- era fundar una empresa. El Dr. Galindo Fentanes expresó para una nota de la Coordinación de Comunicación y Divulgación de la Academia Mexicana de Ciencias:  “[nos enfrentamos a] una disyuntiva, porque sabíamos que teníamos un buen producto pero al no tener éxito para colocarlo, las opciones eran seguir tratando de transferir la tecnología a una empresa que apareciera en el futuro, archivar el conocimiento en un cajón o formar una empresa, entonces decidimos irnos por esta última vía”.

Agro&Biotecnia S de RL MI fue fundada en el 2008 y obtuvo el licenciamiento de la patente luego de tres años de negociaciones con la UNAM, con la que se acordó la manera de distribuir las ganancias por el desarrollo de sus investigadores. La compañía terminó su período de incubación en el Centro Morelense de Innovación y Transferencia Tecnológica (CeMITT) en el 2010 y en el 2011 consiguió el registro de FungiFree AB® ante SAGARPA y COFEPRIS. Posteriormente, la compañía inició una alianza estratégica con FMC Agroquímica de México, que es una compañía con amplia experiencia en la comercialización de agroquímicos en México.

FMC ha integrado a FungiFree AB® dentro de su línea para productos orgánicos Grow Organic y el producto fue lanzado oficialmente en la Expo Agroalimentaria 2012 en Irapuato, Guanajuato, luego de doce años de investigación y desarrollo.

Perspectivas

El desarrollo de FungiFree® es un ejemplo interesante de cómo las instituciones académicas y gubernamentales, junto con emprendedores y profesionales de diversas áreas, pueden hacer sinergia para llevar a una idea desde la mesa del laboratorio hasta el mercado. Esta fórmula puede y debe repetirse en otros laboratorios de las instituciones mexicanas para fortalecer a la economía nacional con nuevos productos, nuevos nichos y oportunidades de mercado, trabajos para profesionales de diferentes disciplinas, y generación de capital humano altamente especializado.

Actualmente FungiFree® es aplicado para controlar la antracnosis de mango, papaya, aguacate y cítricos y también ha sido aplicado para el control de la cenicilla polvorienta, extendiendo su aplicación a quince cultivos; además, el producto ha sido reconocido como uno de los avances más importantes de la biotecnología del 2012 por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura. Mientras tanto, la compañía Agro&Biotecnia se mantiene activa y continúa desarrollando nuevos productos para tratar otras enfermedades de las plantas.

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