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Biohacking en México: talento y visión

 

  • En México existen varios grupos de biohackers; algunos se concentran democratizar la ciencia y tecnología, mientras que otros se enfocan en acelerar la innovación y promover el emprendimiento en biotecnología.
  • Los principales retos para los biohackers mexicanos son la falta de profesionalización de su adminstración–casi todos están formados por voluntarios recién egresados- y la falta de apoyo institucional –las universidades en México no tienen experiencia con este tipo de grupos, según el testimonio de los biohackers.
  • Dos grandes oportunidades para el desarrollo del sector biotecnológico en México son la gran biodiversidad del país y su capital humano altamente calificado. Los biohackers buscan construirse las oportunidades que no hay en el país para los profesionales de la biotecnología.

 El bricolaje y su consigna de hágalo usted mismo han motivado a aficionados por generaciones para mejorar su entorno. En cualquier quiosco pueden encontrarse revistas que describen paso a paso cómo armar tu propia alacena o cómo hacer para que las orquídeas no se nos sequen en el jardín. Pero hay cierto tipo de proyectos que escapan a las posibilidades de incluso el club de aficionados al bricolaje más tenaz. Son el tipo de proyectos donde se requieren especialistas con conocimientos profundos o que necesitan de gran infraestructura y que solamente caben en las carteras de las empresas o institutos de investigación: encontrar nuevos medicamentos, construir plantas generadoras eléctricas, armar autos en serie.

Los profesionales y aficionados están en polos opuestos de un enorme espectro, pero el bricolaje va acercándose más a lo que antes era dominio de los especialistas. Hace solo unas décadas, la programación y la electrónica se hacían casi exclusivamente en los laboratorios de los institutos; hoy abundan en YouTube los tutoriales para aprender a programar bots de internet con Python o para construir sensores con Arduino o Raspberry Pi. 

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Dr. Ernesto Ladrón de Guevara (izquierda) y compañero de Biohackademy

Hackeando la vida

Los biohackers –también conocidos como biólogos DIY, es decir, hágalo usted mismo por sus siglas en inglés- están convencidos de que es el turno de la biotecnología para entrar en las fronteras del bricolaje. Estos grupos se construyen sus propios aparatos de laboratorio a una fracción del costo de mercado –biorreactores, termocicladores, agitadores– y se involucran en proyectos de ciencia ciudadana. Pero no la tienen fácil: la biotecnología moderna es fundamentalmente diferente de la electrónica y la programación. El avance de la electrónica DIY acelerado por la explosión del mercado de consumibles electrónicos. Por ejemplo, con cincuenta dólares es suficiente para adquirir una tarjeta Arduino y empezar a construir un sensor de temperatura; si se quiere hacer una nueva app para teléfono y ponerla en línea, es posible tener prototipos en un mismo día. En cambio, en biotecnología, prototipar no es sencillo. Los laboratorios de las empresas y de los institutos invierten fuertemente para, por ejemplo, dar con una cepa de levaduras o bacterias que produzca un medicamento a gran escala.

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Taller de cerveza artesanal en Tepache Hacklab

A pesar de esta gran diferencia entre disciplinas, los biohackers han adoptado estrategias para hacer accesible el bricolaje biotecnológico, y una de las estrategias más productivas es sostener un espacio de trabajo con oficinas y laboratorios afiliados a una universidad o en colaboración con alguna compañía. Estos biohacker spaces tienen una infraestructura y una organización que no siempre son costeable por aficionados, pero que la universidad o compañía puede financiar con donativos y otros fondos. Además, organizan actividades educativas y se involucran en proyectos de ciencia ciudadana, transformándose en muestras de responsabilidad social.

Por ejemplo, el laboratorio público “L’éprouvette” de la Universidad de Lausana, Suiza, organiza con regularidad actividades educativas -como exhibiciones científicas y diferentes talleres, algunos dirigidos a niños y jóvenes, pero también otros dirigidos a profesionales de la educación-, y también proyectos especiales en coordinación con algunos de sus investigadores -como el proyecto de investigación genómica Napoleome. O también el La Paillasse en París, Francia, quienes tienen un proyecto de big data sobre la epidemiología del cáncer donde colaboran con Roche y reúnen biólogos, matemáticos, informáticos y expertos en estadística.

Los diferentes grupos de biohackers en el mundo se reúnen para fomentar la ciencia ciudadana, para educar, para formar prototipos de aparatos y productos, ¿pero es posible realizar proyectos de este tipo en México? Entrevistamos a cuatro grupos de biohackers de México para conocer un poco más las motivaciones detrás de sus actividades y también conocer de primera mano sus logros y retos. Aunque estos tres grupos no son todos los que hay en México, sus experiencias y orígenes son diversos, y también reflejan diferentes maneras de practicar la biología DIY. Se trata de Biohackademy, GeneGarage, Tepache Hacklab, y el grupo de biohackers de Yucatán.

 

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Presentación en Tepache Hacklab

Las actividades

Biohackademy se ha enfocado en la educación científica en la región de la Ciudad de México. El Dr. Jorge Marcos, co-fundador del grupo, nos comenta que regularmente organizan talleres acerca de biología molecular e impresión 3D. Tienen además la visión de fomentar la ciencia ciudadana y la democratización de la tecnología. Por su parte, el Dr. Ernesto Ladrón de Guevara, otro co-fundador del grupo, comenta que tiene la convicción de que la ciencia debe estar abierta para todos y de que esta apertura debe prevalecer sobre intereses comerciales. Como otros grupos, han intentado construir sus propios equipos de laboratorio, como agitadores para matraces, y se han aliado con makers como Hacedores así como algunos laboratorios de la UNAM. Sigue a Biohackademy en Facebook.

Video: agitador de matraces DIY con Biohackademy

En el occidente del país está el equipo GeneGarage fundado en 2014, quienes se han enfocado a organizar actividades para acercar a los biotecnólogos mexicanos al vibrante mundo de las startups tecnológicas. El grupo también trabaja para acercar a los inversionistas a jóvenes científicos y a hacer difusión de la biotecnología a través de talleres dirigidos a todo público. Hasta ahora GeneGarage es el único grupo que ha conseguido reunir la experiencia de los inversionistas y emprendedores con la visión de los jóvenes biotecnólogos. El grupo ha adoptado el modelo de biohacker space para establecer un puente entre la innovación y el emprendedurismo en biotecnología. Síguelos en Facebook y en Twitter @GeneGarage

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Asistentes de la competencia TecnoX 2017, cuyo comité local de organización contó con miembros de GeneGarage, Biohackademy y la UNAM

Tepache Hacklab es un laboratorio de hackers ubicado en Guanuajuato. Joel de la Barrera, uno de sus miembros, nos comenta que entre las actividades que han realizado se encuentran talleres de biotecnología tradicional –por ejemplo, un taller de cerveza artesanal-, además de actividades difusión como pláticas, material escrito y de vídeo. Joel tiene la convicción de que el biohacking tiene mucho que aportar a las economías en desarrollo, como la de nuestro país: “El biohacking es un medio para democratizar el acceso a la biotecnología y el desarrollo científico y tecnológico en países en desarrollo. A través de él buscamos herramientas accesibles, colaboración, desarrollo de proyectos y dar difusión al conocimiento científico y técnico fuera de la academia y la industria”; nos comenta. Sigue a Tepache Hacklab en Facebook.

Video: Joel de la Barrera de Tepache Hacklab en entrevista sobre Biohacking

Finalmente, el grupo de biohackers de Yucatán es un grupo en ciernes que tiene su origen en un proyecto que participó en el Certamen Nacional de Emprendedores y que reunió a ingenieros en biotecnología y mecatrónicos. El grupo ha construido biorreactores DIY controlados por Arduino. “Le pedimos a un tornero que nos fabricara el cilindro para el biorreactor”, nos comenta Raziel Cachón Herrera, fundador del grupo, y agrega: “al final nos costó aproximadamente diez mil pesos tener el prototipo ”. El ingeniero en biotecnología también nos comenta que esperan pronto organizar los detalles de la operación de sus biorreactores para compartirlos con el público y motivar a otros grupos para adoptarlos. 

Los retos

En un país en vías de desarrollo como México, la ciencia se enfrenta a múltiples retos: falta de inversión, un mercado poco desarrollado y una fuerte dependencia a la importación de tecnología, por mencionar algunos. Pero estos retos parecen ser un estímulo para los biohackers de México. Todos los entrevistados admitieron que la falta de infraestructura ha sido una motivación para convertirse en biohackers e intentar hacer sus propios aparatos de laboratorio.

La falta de inversión también es causa de que la innovación y los empleos en el sector biotecnológico sean escasos, pero este también es un reto que ha motivado las actividades de GeneGarage en particular. Ana Sofía Arreola comenta que la mayoría de los biotecnólogos mexicanos desconocen los mecanismos legales y financieros que existen en México para poder transferir sus desarrollos tecnológicos, y que el desconocimiento va también en sentido contrario: los inversionistas no conocen el potencial de la biotecnología y optan por inversiones en negocios tradicionales.

Ana Sofía también ha notado que los biotecnólogos emprendedores frecuentemente tienen proyectos que no tienen un pitch firme. “Los proyectos exitosos casi siempre parten de algo que ya ha estado funcionando y que plantean planes concretos a los inversionistas”, dice la joven ingeniera y menciona como ejemplo a un proyecto en el que se necesitaba solamente escalar la producción de un producto que ya había sido prototipado con éxito.

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Taller de expresión de proteínas con Biohackademy

Los biohackers de México se enfrentan además a la falta de profesionalización de su administración y la falta de apoyo institucional. Casi todos los biohackers mexicanos son voluntarios recién egresados que esperan contribuir al bien común del gremio biotecnológico del país. Pero claramente este no es un modelo hecho para durar. Las universidades y compañías podrían intervenir para generar proyectos y llenar los huecos en la organización y administración de los biohacker spaces, tal y como sucede en otros países; sin embargo, las universidades mexicanas todavía no tienen experiencia con este tipo de grupos de innovación, según algunos de los entrevistados.

Las oportunidades

Video: reunión de biohackers latinoamericanos

Un país megabiodiverso como México debería ser terreno fértil para la biotecnología, pues la biodiversidad es una ventaja competitiva para la búsqueda de nuevos productos naturales y fármacos. Pero la realidad es que en México escasean los empleos para profesionistas de ciencia y tecnología. Además, conforme la biodiversidad se ve reducida por la deforestación y el cambio climático, y conforme otros países megabiodiversos aceleran sus actividades biotecnológicas, la diversidad biológica podría dejar de ser una ventaja competitiva para nuestro país.

Los biohackers del país no pierden de vista esta gran oportunidad y trabajan con la aspiración de poder acceder a la diversidad biológica del país y usarla para beneficio de nuestras comunidades. “Hay una gran oportunidad en buscar metabolitos secundarios de plantas y hongos”, comenta Ernesto de Biohackademy, mientras que Ana Sofía de GeneGarage comenta que hay una gran oportunidad en el uso de materiales de desechos orgánicos, como los desechos de la industria camaronera que pueden ser transformados en biomateriales. Finalmente, la industria biotecnológica en México depende fuertemente de las importaciones de reactivos y equipo; los biohackers aspiran a poder fabricar materiales, como kits de extracción de ADN, y sus propios equipos de laboratorio, ¿y porqué no?, emprender con base en sus desarrollos.

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Taller de biotecnología organizado por Raziel Cachón y el grupo de biohackers de Yucatán

 

Falta trabajo, pero a México ya no parecen hacerle falta más profesionistas para liderar el avance del sector biotecnológico: en 2011, egresaron alrededor de 18,000 profesionales relacionados con la biotecnología en el país, sin contar a quienes trabajan ya en los institutos y empresas alrededor del mundo. Y lo que quizá también le hace falta es una infusión de fe y recursos por parte de nuestras instituciones y el sector privado hacia jóvenes de talento y visión como el Dr. Ladrón de Guevara, Dr. Jorge Marcos, Ana Sofía Arreola, Joel de la Barrera y Raziel Cachón. Estos biohackers son unamuestra del optimismo de los jóvenes científicos de México, quienes dedican sus energías para crearse las oportunidades que todavía no hay en el país.

DIY Bio México

El movimiento DIY Biology (Biología Házlo-Tú-Mismo) ha germinado en los últimos años en varias ciudades del mundo. Los proyectos de los grupos DIY Bio se enfocan en acercar a los ciudadanos a los conceptos y la investigación en Biología, ofreciéndoles los recursos para construir sus propios materiales, para definir sus propios proyectos y/o para involucrarlos en proyectos de relevancia para su comunidad.

Entre estos proyectos se encuentran una cámara anaeróbica DIY (elaborada por el equipo Genspace basado en Nueva York), la producción de tinta DIY usando un cultivo bacteriano no patógeno  (desarrollado por el equipo LaPaillasse de Francia), pero también incluyen proyectos educativos, como la capacitación para profesores de secundaria en temas específicos de Biología que realiza el equipo de L’éprouvette en Suiza, entre muchos otros proyectos que los grupos de Biología DIY en el mundo realizan.

En México, el núcleo de actividad DIY Bio México está en Guanajuato.

Según nos comparte en nuestra página de Facebook Joel de la Barrera, miembro del equipo DIY Bio México: “DIY es un acrónimo en ingles que se utiliza para referirse a proyectos (usualmente en red), que están pensados para ser desarrollados por uno mismo (Do It Yourself). DIYbio ( http://diybio.org ) es un movimiento mundial para hacer de las ciencias biológicas una disciplina accesible. Actualmente existen diversos grupos alrededor del mundo desarrollando Biología en código abierto, haciendo tutoriales para construir equipo de laboratorio, desarrollar metodologías de laboratorio mas accesibles económicamente e impartiendo cursos gratuitos dentro de la comunidad. DIYbio México surge de la necesidad de tener un lugar donde poder desarrollar las ciencias biológicas, más allá de la academia. Donde cualquiera pueda asistir, aprender y desarrollar sus ideas. ¡Una comunidad interdisciplinaria y abierta!. Actualmente el grupo cuenta con 12 miembros en activo y continua creciendo, a pesar de su reciente creación. Se están desarrollando 8 proyectos dentro del grupo. Que van desde la impresión 3D de estructuras metálicas, hasta la síntesis de ADN. Con la finalidad de diseñar un laboratorio de ciencias biológicas totalmente DIY.”

El grupo de DIY Bio México estará organizando varias actividades. ¡Esperen novedades!

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